Una luz se abrió en el vacío oscuro en que caigo. Sigo sin tocar tierra alguna. En mi descenso voy de espaldas a la nada. Veo el azul claro, moteado de blanco ante mis pupilas. Mis labios se hallan extendidos, y mis ojos reflejan el iluminado cielo sin sol que me sucumbe.
El temor se ha ido. La serenidad me invade. La confianza me acompaña. La Paz...
Aquella incertidumbre continua mas ahora no es intolerable como antes, al contrario, encuentro (de momento) cierta satisfacción y abanono en ella... Encuentro Paz.
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