Cantas al son del viento,
dibujando una daza inmóvil,
viendo pasar el desprecio
[de un mundo entero
que te ignora justo hasta el momento
en que necesita de tu sombra,
de tu fruto o de tu loa;
y cuando estorbas,
te poda.
Fuente de humanidad transcurrida
por el tiempo de la insipiente del destino;
mueres,
y sed del viento crece.