martes, octubre 03, 2006

Sorbo el aire de labios ajenos
oxigenando mis pulmones
para conseguir el palpitar de su ritmo cardiaco,
musicalizando instantes ajenos a la cotidianidad.

Exhala un descanso desanunado sus nervios musculares,
escapando del insomnio y vence al custodio de sus fantasías...

Cesa, lamento, en el naufragio
de intenciones empapadas de sal
en medio de la irradiación calcinate de mejillas sonrojadas
con ojos encalcinados.
Para, y serás el aleteo de los peces
atravesando la aglomeración de nubes
hasta llegar a las blancas arenas finas
donde murió el clima incontrolable
y la esterilidad se permitió dar a luz
pedazos de oxigeno almacenable,
dando un isla a cada naufrago.